Los marrones que te quito de encima
01 · Tengo el CRM a medias.
Contratos que todavía mandas tú, reservas a medio montar, emails pendientes, automatizaciones que nunca terminaste de configurar, funciones que sabes que existen pero no tienes ni idea de dónde estaban.
Me meto ahí, veo qué falta y lo dejamos funcionando.
02 · Estoy montando una campaña.
Tú decides fechas, precios, packs y condiciones. Yo monto lo demás: agenda, reservas, pagos, contratos, emails, recordatorios y el recorrido que tiene que hacer el cliente.
Tú decides la campaña. Yo hago que funcione.
03 · Estoy pagando tres programas y sospecho que me sobran dos.
A veces sobran. A veces no. Primero hay que saber qué estás haciendo con cada uno y qué podría estar haciendo ya otro.
Reviso cómo trabajas y vemos si tiene sentido simplificarlo.
04 · Quiero que esto funcione sin hacerlo yo cada vez.
Mandar el contrato. Recordar el pago. Enviar las instrucciones. Avisar al cliente. Repetir lo mismo en cada sesión.
Si tu herramienta puede hacerlo por ti, la configuramos para que lo haga.
05 · Quiero que mis clientes pidan sus copias sin escribirme.
Elegir tamaños, preguntar precios, mandar un Bizum, pasarte el pedido y esperar a que tú lo gestiones con el laboratorio no es exactamente comprar de forma automática.
Dejo montada la tienda y el flujo de pedido para que puedan hacerlo sin necesitarte en medio.
06 · Tengo miles de fotos y no sé qué publicar.
No necesitas hacer más fotos. Necesitas que alguien entre en todo ese material y decida. Qué merece salir, qué va solo, qué pide carrusel, qué abre y en qué orden.
Yo hago esa selección y te dejo las publicaciones curadas. La voz sigue siendo tuya.
07 · Tengo otro marrón.
Estupendo. Es posible que todavía no sepa que ofrezco ese servicio.
Cuéntamelo. Si sé hacerlo, te digo cuánto cuesta y me lo llevo. Si no sé hacerlo, también te lo digo.
No necesitas contratar a alguien para que esté disponible por si acaso.
Necesitas que alguien haga ESO.
Me cuentas qué tienes atascado. Lo miro. Acordamos trabajo, precio y plazo.
Y el marrón pasa a ser mío.